Estancia Santo Domingo: tres siglos de historia varelense

Origen jesuita: 1721

La historia de la Estancia Santo Domingo se remonta a 1721, cuando los sacerdotes jesuitas se instalaron en estos campos del actual partido de Florencio Varela. En ese predio construyeron un convento con cimientos de piedra y ladrillo colonial, estableciendo una de las primeras estructuras religiosas de la zona.

Los jesuitas administraron estas tierras durante décadas, dedicándolas a la agricultura y ganadería para sustentar sus misiones. El convento funcionaba como centro de operaciones y punto de descanso para los religiosos que transitaban entre Buenos Aires y el interior del país.

Fachada principal de la estancia Santo Domingo

Durante las invasiones inglesas de 1807, las instalaciones del convento sirvieron de descanso temporal para el ejército británico en su segunda incursión. Este episodio quedó registrado en documentos históricos como uno de los pocos usos militares que tuvo la propiedad religiosa.

Los padres dominicos y el nombre de la estancia

Tras la expulsión de los jesuitas de América en 1767, las propiedades pasaron a manos de otras órdenes religiosas. En el caso de este predio, fueron los padres dominicos quienes tomaron control de las tierras, dándole el nombre con el que se la conoce hasta hoy: Santo Domingo, en honor a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden.

Los dominicos mantuvieron la estancia durante varias décadas, utilizándola para actividades agropecuarias. Sin embargo, en 1809 decidieron vender la propiedad a Manuel Mariano Pinto Lobo (1777-1857), un terrateniente local que continuó con la explotación ganadera del campo.

Ruinas de estructuras coloniales

Durante el período de Pinto Lobo, la estancia mantuvo su carácter productivo pero sin grandes inversiones en infraestructura. Recién con la llegada de nuevos propietarios décadas después, el lugar experimentaría una transformación significativa.

Juan Davidson: el escocés que forjó un imperio rural

El 3 de octubre de 1843, un joven escocés de 34 años llamado Juan Davidson compró la Estancia Santo Domingo a Manuel Mariano Pinto Lobo. Davidson había nacido en St. Martin's, Perthshire, Escocia, el 3 de octubre de 1809, y había llegado a Buenos Aires el 3 de febrero de 1832, atraído por las políticas de inmigración impulsadas por Bernardino Rivadavia.

Davidson llegó a Argentina con conocimientos en agricultura y ganadería escocesas, técnicas avanzadas para la época. En pocos años logró convertirse en el mayor terrateniente de Quilmes (partido del que Florencio Varela formaba parte hasta 1891), llegando a poseer más de 3.000 hectáreas entre Quilmes, Berazategui y la futura Florencio Varela.

Casco principal de la estancia

Bajo la administración de Davidson, la estancia se modernizó: se construyó un casco principal de tres pisos con arquitectura de influencia inglesa, caballerizas de gran envergadura, galpones para la producción y un haras donde criaba caballos de raza. También implementó técnicas modernas de cultivo y cría de ganado vacuno.

El 16 de julio de 1855, Juan Davidson se casó con Margaret Campbell, una joven argentina nacida en Buenos Aires en 1829 y descendiente de escoceses. Él tenía 46 años y ella 26. El matrimonio se instaló en la Estancia Santo Domingo, donde nacieron sus tres hijos varones.

Los hijos del matrimonio Davidson-Campbell

El matrimonio tuvo tres hijos nacidos en la estancia:

Juan Colin Davidson (15 de junio de 1846 - julio de 1898), el primogénito, quien falleció relativamente joven sin haber tenido una actuación pública destacada.

James Mackenzie Davidson (6 de diciembre de 1856 - 2 de abril de 1918), el segundo hijo, fue educado en el Colegio Escocés de Buenos Aires y luego viajó a Gran Bretaña para estudiar medicina. Se especializó en oftalmología y radiología, permaneciendo en las islas británicas donde ejerció su profesión con gran prestigio. En 1912 recibió el título de Caballero (Sir) del gobierno británico por sus aportes a la medicina.

William Campbell Davidson (14 de agosto de 1860), conocido como Guillermo, el menor de los hermanos, quien heredaría el legado paterno y se convertiría en una figura clave para Florencio Varela.

Antiguas caballerizas de la estancia
Restos de las caballerizas donde se criaban caballos de raza.

Juan Davidson fue un miembro activo de la comunidad británica en Argentina: fue fundador de la iglesia St. John's de Quilmes (1855), benefactor de la Escuela Escocesa de San Andrés, suscriptor fundador de la primera sede del British Hospital, y uno de los fundadores del Foreign Amateurs Racing Society, que inició las actividades hípicas organizadas en Argentina.

El 5 de octubre de 1853, Davidson donó dos manzanas de terreno al sur del arroyo Las Conchitas (parte de la Estancia Santo Domingo) para la construcción de la capilla presbiteriana St. John's, que se inauguró en 1855 y aún permanece en pie (aunque en ruinas) en el paraje La Capilla de Florencio Varela.

Juan Davidson falleció el 8 de abril de 1893 a los 84 años, dejando un legado incalculable para el desarrollo de Florencio Varela. Su funeral fue reseñado en el periódico The Standard, donde se destacó su trayectoria como pionero y benefactor.

Guillermo Davidson: el primer intendente de Florencio Varela

Guillermo Davidson, el menor de los hijos de Juan, nació el 14 de agosto de 1860 en la Estancia Santo Domingo. Criado en estas tierras, creció vinculado a la comunidad local y a las actividades rurales de la familia.

El 30 de enero de 1891, mediante la Ley Provincial Nº 2397, promulgada por el gobernador Julio A. Costa, se creó oficialmente el Partido de Florencio Varela, separándose de Quilmes. Este hecho histórico fue impulsado por vecinos influyentes de la zona, entre ellos Juan Davidson y otros terratenientes que veían la necesidad de autonomía administrativa.

Interior abandonado del casco
Interior del casco principal, testigo de épocas de esplendor.

El 17 de enero de 1892 se realizaron las primeras elecciones municipales del nuevo partido, y el 18 de febrero de 1892 se constituyeron las primeras autoridades. Guillermo Davidson fue elegido como el primer intendente de Florencio Varela, cargo que ocupó durante el período 1892-1893 y nuevamente entre 1898-1899.

Durante su gestión, Davidson impulsó obras de infraestructura básica, donó terrenos para la expansión del pueblo y trabajó en la consolidación del ferrocarril en la zona. La Estancia Santo Domingo donó tierras para la estación ferroviaria Gobernador Monteverde, que se inauguró el 14 de enero de 1927.

Tras la muerte de su padre en 1893 y la de su hermano mayor Juan en 1898, Guillermo se hizo cargo de la administración de las propiedades familiares, alternando esta tarea con viajes a Escocia para mantener contacto con la tierra de sus antepasados.

La familia Davidson fue miembro de la Sociedad Rural Argentina, destacándose por la cría de ganado de raza. La Estancia Santo Domingo se convirtió en un referente productivo de la zona sur del Gran Buenos Aires.

La familia Martínez de Hoz y el ocaso de la estancia

Con el paso del tiempo, la presencia de la comunidad escocesa en Florencio Varela fue disminuyendo. Muchos jóvenes partieron hacia Buenos Aires o el exterior en busca de nuevas oportunidades, y los fundadores de la colonia fueron falleciendo. En 1948, las tierras de la Estancia Santo Domingo comenzaron a venderse en loteos.

José Martínez de Hoz (padre del que sería ministro de Economía durante la última dictadura militar) adquirió una gran parte de las hectáreas. Según relatos de vecinos, Martínez de Hoz padre trasladó sus caballos de raza pura sangre a este predio para aclimatar los animales antes de competir en hipódromos.

Vegetación cubriendo las ruinas
La vegetación ha invadido completamente las dependencias de la estancia.

José Alfredo Martínez de Hoz, hijo de José, heredó la propiedad. Sin embargo, aparentemente nunca vivió en la estancia. En 1985 vendió la propiedad a nuevos dueños, quienes tampoco le dieron mantenimiento. Desde entonces, la Estancia Santo Domingo quedó completamente abandonada.

La falta de cuidado y el paso de las décadas provocaron el deterioro acelerado del casco y sus dependencias. Los techos se derrumbaron, las paredes se agrietaron, y la vegetación comenzó a invadir los espacios. Saqueadores y vándalos llevaron puertas, ventanas, rejas y todo objeto de valor.

Estado actual: ruinas y patrimonio olvidado

Hoy, la Estancia Santo Domingo se encuentra en estado de abandono total. El predio, ubicado en la calle 1118 entre Diagonal Los Tobas y calle 1146 en Ingeniero Allan, partido de Florencio Varela, está a unos 3 kilómetros de la Ruta 2, en el paraje conocido como La Carolina.

El casco principal de tres pisos permanece en pie, pero en condiciones precarias. La estructura de mampostería resiste, aunque los techos han colapsado y las aberturas desaparecieron. En el interior pueden verse restos de chimeneas, escaleras, y decoraciones que recuerdan la suntuosidad de otros tiempos.

Escalera interior colapsada
Ruinas de la cocina donde trabajaba el personal de servicio de la estancia.

Las dependencias anexas, que incluían caballerizas, galpones, cocinas y habitaciones del personal, han sido ocupadas. Con el paso de los años y el abandono total del predio, familias de escasos recursos se instalaron en estas construcciones precarias, adaptándolas como viviendas improvisadas. Esta situación evidencia no solo el deterioro patrimonial, sino también la problemática social que atraviesa la zona. Los cimientos del antiguo convento jesuita de 1721 todavía son visibles en algunos sectores del terreno.

En años recientes, exploradores urbanos y youtubers han visitado el lugar documentando su estado de abandono y difundiendo su historia. Gracias a estos registros, muchos varelenses redescubrieron un patrimonio que permanecía oculto y olvidado.

Vista satelital de las ruinas
Vista satelital del predio donde se distinguen las ruinas cubiertas de vegetación.

El municipio de Florencio Varela ha propuesto declarar la Estancia Santo Domingo como sitio histórico mediante la Ordenanza 3508/95, reconociendo su valor patrimonial. Sin embargo, hasta el momento no se han concretado acciones de preservación o restauración.

La Estancia Santo Domingo representa más de tres siglos de historia argentina: desde los jesuitas coloniales hasta los pioneros escoceses que fundaron Florencio Varela. Sus ruinas son un testimonio silencioso de un pasado que merece ser recordado y protegido antes de que desaparezca por completo.

Un patrimonio que debe ser rescatado

Historiadores, vecinos y organizaciones culturales de Florencio Varela continúan trabajando para concientizar sobre la importancia de preservar este sitio histórico. La Estancia Santo Domingo no es solo un edificio en ruinas: es la cuna del primer intendente del partido, el hogar de una familia pionera escocesa, y el lugar donde se conservan los cimientos de uno de los conventos jesuitas más antiguos de la provincia de Buenos Aires.

Ojalá algún día las autoridades y propietarios encuentren la manera de rescatar, preservar y dignificar este patrimonio que cuenta la historia de Florencio Varela desde sus raíces más profundas.

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